La trama revive tu inocencia;
permites, naufrague en deseo
por surcar tus mares.
Quemándome (tal antorcha).
es posible, me hunda.
Sumergirme profundo
tus ojos,
lo que el corazón resguarda.
Ojala el frió en tus aguas
no extinga mi llama
permita calcinar-me (en cenizas)
dispersarme en la profundidad…
a tibiar y calmarlas.
Así entonces majestuoso “el sol”
al alba nos llene de vida
en el ocaso te bese
– escriba - y
en la noche.
Su luna nos consienta.
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