El
niño que me queda
lo
sustento con alegría,
Dios
lo conoce.
El
niño que me queda
lo
protejo, juego con él,
no
pienso explicarle nada,
su
alegría e inocencia admiro.
El
niño que queda
le
dejaré ser niño,
y
como hombre
le
veré jugar despreocupado.
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