En un mar de vino
absurdo, somnoliento,
(doliente), mi cielo se
cerró a tu ocaso.
Océano hecho polvo en mi memoria,
último hachazo a mi tallo,
me derrumba,
me hizo miserable.
Ahora entiendo la muerte,
teñido su blanco en vino tinto,
aplastando serenamente mi sombra.
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