sábado, 17 de agosto de 2013

En El Bote Roto


El violín, que desde el
vientre se ahoga;
y la melodía
desprovista de inmunidad
por el llanto del músico furioso.

Violín, violín chillando, 
mira el mar que divergente
azota los barcos encallados.
(Le esperan...);
la música desde su sexo, es
el hedor más tenue de
la misericordia.

Astillado, macerado,
casi destruido, con sus cuerdas
dobladas en el fin.
Fijan el lamento...

Violín, querido violín,
diluye las partituras 
en el mar helado, en las rocas

que te despedazan.

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